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Tomás Toral, el maestro republicano arrestado delante de sus alumnos.

«Pase lo que pase, no dejéis de estudiar».

A él su alumnado le recordaba como un buen maestro y recordaban también sus palabras cuando estalló el golpe de estado que dio lugar a la Guerra Civil y luego al Franquismo. 

Aquel 10 de octubre de 1936, una mujer del pueblo sabiendo que había unos falangistas buscando a Tomás, corrió a decírselo e incluso le ofreció esconderlo en una tinaja muy grande que ella tenía en su casa, pero él dijo que «no había hecho nada malo y que no tenía que esconderse de nada».


Tomás Toral era el maestro de Villaornate, provincia de León. Tenía 36 años cuando fue arrestado delante de su alumnado en la escuela en la que enseñaba. Fue llevado al campo de concentración de San Marcos, donde lo retuvieron unos días, asesinado junto con otras personas en Villadangos del Páramo y enterrado en una fosa común. No llegó a conocer a su primer hijo, que nació poco después.  

Entre septiembre y noviembre de 1936, los grupos golpistas asesinaron a 85 personas en Villadangos del Páramo.

Quienes ganaron la guerra nos contaron la HISTORIA a su manera. Se olvidaron del resto, de la verdad.

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DIÓSCOLO GALINDO, EL MAESTRO FUSILADO CON GARCÍA LORCA


Dióscoro Galindo González fue el maestro republicano fusilado con Lorca y esposado al poeta. 

Era un 'maestro humanista y solidario' que enseñaba por la noche a escribir a los jornaleros que trabajaban de día. Maestro de la escuela republicana, defendió toda su vida la educación pública y laica

Nació en Ciguñuela, cerca de Valladolid, el 12 de diciembre de 1877. Hijo de Clemente y Marcelina, sus padres consiguieron mandarlo a estudiar a Madrid, ya que nació en una familia acomodada. Una tragedia lo marcó para siempre. Al descender de un tranvía sufrió un accidente que obligó a amputarle una pierna. La capa que llevaba se enganchó en el tren y su pierna izquierda quedó atrapada en los raíles pasándole el último vagón por encima. Tuvo que abandonar la carrera que había empezado, Veterinaria, y regresar a Valladolid donde hizo Magisterio.


Cuando el golpe fascista del 18 de julio de 1936, dos días después en Granada, Dióscoro Galindo es acusado por los falangistas de 'maestro rojo y ateo' y de inculcar en sus alumnos esas ideas. Denunciado por el secretario del Ayuntamiento de Pulianas, es detenido en su casa y 'arrastrado' hasta un camión con la excusa falsa de un interrogatorio. 

Poco después se encuentra en el Gobierno Civil con García Lorca desde donde ambos subidos a un Lincoln, fueron objeto del típico y horrible 'paseo' por el centro de Granada. 

Fueron llevados a una antigua residencia para huérfanos de Víznar transformada en cárcel de urgencia, para terminan el tétrico 'paseo' en un coche con final en un paraje cercano a Alfacar.

La memoria de las cenizas.



Antonio Medina García había nacido en Motril el 30 de Septiembre de 1909. Sus padres, tuvieron 5 hijos, y Antonio fue el único varón. Como tantos niños de familias humildes, dejó temprano la escuela, y comenzó a trabajar en la mina «La Pepita», en donde se extraía zinc. 

Motril en 1909

El auge de la demanda de minerales para la industria, produjo una increíble necesidad de mano de obra para trabajar en las minas o en la construcción de infraestructuras necesarias para su explotación. La presa de Motril o la mina «La Pepita» donde trabajó Antonio, dinamizó la economía y dio mucho trabajo en la zona.

Ya antes del golpe de Estado contra la II República, la movilización de los mineros andaluces era grande. Sus duras condiciones de trabajo desencadenaban huelgas y protestas contra los oligarcas y las empresas explotadoras, reivindicando mejoras en sus condiciones de vida, trabajo y salario. Antonio no dudó en protestar por ese régimen de semiesclavitud y se integró muy joven en la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), llegando a ser cabecilla local del sindicato. 


En 1927 Antonio y Concepción Gómez Rubiño, también natural de Motril, se casaron en la popular iglesia de la Virgen de la Cabeza. De su unión nacieron cuatro hijos: Antonio, José, Francisco y Carmelina. Con ellos huyeron apresuradamente a principios de febrero de 1937, momentos antes de que las tropas italianas y el Ejército sublevado ocuparon la ciudad. Ambos eran militantes de izquierdas, comunista ella y anarquista él, por lo que no dudaron en unirse a las más de 150.000 personas que huían por la carretera costera buscando refugio en Almería. Allí fue donde se separaron.

Una de las cartas que conservan de Antonio Medina Garcia
(Archivos Familiares)

Antonio se incorporó al Ejército Popular de la República sirviendo en diferentes frentes, de derrota en derrota, pero con la moral intacta hasta alcanzar el Ebro.  Él le escribía a Concepción regularmente, por lo que ella supo de primera mano su paso a Francia a comienzos de 1939, tras la caída de Cataluña en manos sublevadas.

Concepción también conoció su terrible estancia en el campo de Argelès y su posterior incorporación a una Compañía de Trabajadores Extranjeros (CTE), donde trabajó como minero en Aime (Saboya). Los CTE fueron una opción para muchos de los refugiados españoles, una forma de escapar a las duras condiciones de campos de internamiento franceses, donde apenas tenían cobijo e higiene, acosados por la extorsión de los guardianes y con la sola ayuda de las organizaciones de izquierda francesas. Allí estuvo hasta noviembre de 1942, fecha en la que los Aliados desembarcaron en el norte de África, y Alemania e Italia ocuparon la zona libre de Francia. En ese momento, Antonio, junto a una gran parte de los refugiados españoles, se incorporó a la Resistencia.

Cuadrilla de españoles en Aime, entre ellos podría estar Antonio Medina
(Foto de la familia Laplaza)

Se desconocen las acciones en las que Antonio participó, pero sí se sabe que un año después, el 1 de diciembre de 1943 fue detenido por la Gestapo en una operación de represalia contra la «Resistencia». Las fuerzas nazis rodearon las poblaciones de Aime, Maeot, Vilette y la aldea del Centro Commune de Montgiroud. Hicieron salir a todos los hombres de entre 15 y 65 años, y tras una exhaustiva verificación de la documentación, detuvieron a 18 franceses y 23 extranjeros. Todos los franceses, a excepción de uno, fueron liberados en los días siguientes mientras que la totalidad de los españoles fueron detenidos y trasladados a Royalieu-Compiegne, localidad desde donde partían los trenes con destino a los campos nazis.

Antes de ser detenido, Antonio mantuvo correspondencia con su esposa, su querida Concepción. En una de las cartas que aún conserva la familia, fechada el 20 de mayo de 1941, enviada desde Pont d'Ain, en la  región de Auvernia-Ródano-Alpes, en un tono desolador, pero respetuoso y pausado, Antonio le pedía disculpas por no poderla ayudar en casa en el cuidado de sus "inolvidables hijos", y que a pesar de que le recalca que él nunca tuvo pereza en buscarse la vida para que ella no tuviera que "importunar a nadie", se lamenta que  en sus circunstancias no podía hacer nada más. Estos sentimientos se acentuaban cuando las cartas no llegaban, llegaban con retraso o se perdían. El 4 de agosto de 1942,  esta vez en un tono desgarrador y a la vez apesadumbrado, Antonio les escribe su última carta. . 



Unos meses después,
el 17 de enero de 1944, junto a unos 120 prisioneros más,  Antonio fue introducido en un de los 17 vagones que formaban el convoy «I-170», para llevar a 1943 prisioneros.   Fueron introducidos como autentico ganado en vagones hechos para tal fin. La única explicación que se les dio fue que iban a trabajar a Alemania, pero nadie supo exactamente a donde.

En enero de 1944, Antonio Medina García dejó en las puertas de Buchenwald su nombre para pasar a ser el número «41300». Un traslado lo llevó a Baviera, a Hradischko. El de Hradischko (República Checa) fue un pequeño subcampo dependiente del campo de concentración nazi de Flossenbürg (Alemania), situado al otro lado de la frontera checa, cerca de Praga. Para abril de 1945, el III Reich se derrumbaba. Las tropas soviéticas avanzaban desde el este y la liberación era cuestión de días.

Tres días de sangre en Hradischko 


Alfred Kus, comandante del campo de concentración de Hradischko
en abril de 1945

El 8 de abril  de 1945 las SS desataron en Hradischko  toda su demencial ferocidad.  De camino al sector de trabajo, abrieron fuego  sobre las espaldas  de los prisioneros. La escena se repitió los días siguientes. Los muertos, de todas las nacionalidades, fueron  llevados a  incinerar al crematorio de Praga. Los nombres de estás últimas víctimas de Hradischko, y sus cenizas, se identificaron gracias  al encargado de incinerarlos: František Suchý tomó nota de cada muerto,  y enterró con cuidado cada urna con la idea de  mitigar el dolor de las familias.  El 23 de abril las tropas rusas liberaron el campo.

Tres de los seis asesinados en Hradischko, cuyas cenizas han sido recuperadas:
Antonio Medina (izqda.), Ángel Lekuona (dcha. arriba) y Enric Moner (dcha. abajo)

Pero de esto Concepción ya no tuvo conocimiento. Concepción vivía en unas duras condiciones en España. Viuda no reconocida, con cuatro niños y estigmatizada por su militancia comunista que le impedía obtener trabajo, vivió en continua precariedad y siempre bajo la amenaza de una detención inminente. Tras dos años sin noticias de su marido, en diciembre de 1945, decidió escribir a la Cruz Roja Internacional solicitando información sobre su paradero. Tres meses más tarde recibió la trágica noticia de su muerte, fusilado por los nazis en un campo de concentración checo.

La España de Franco, aliada de Hitler hasta su derrota final, no solo ignoró sino que trató de ocultar la historia de los más de 9.300 españoles y españolas deportados a los campos de concentración nazis

(Fuentes: Todos los Nombres, testimonios familiares de su nieta Concepción Medina,  Deportados.es, Arolsen, El Diario,Mémoires de Guerre, Público)



Cuando el jefe de las SS visitó España.

Unos días antes de la famosa entrevista con Hitler en Hendaya, el jefe de las SS (policía nazi) Henrich Himmler, pisaba suelo español en visita al dictador Francisco Franco



El 20 de octubre entraba en la Estación del Norte en Madrid. Gigantescas esvásticas, mezcladas con símbolos falangistas y franquistas, se adherían a las vigas y las cristaleras. Le esperaban soldados con uniforme de gala, alineados en el andén. Sonó el himno alemán y presentaron armas tras el saludo de recibimiento de Serrano Suñer, que le aguardaba en la terminal. También le recibieron el entonces embajador de su país, Eberhard von Stohrer, junto a la élite militar y del Gobierno español. De ahí, montó en un Mercedes negro y fue trasladado al hotel Ritz.

Los lazos del franquismo con el nazismo alemán son grandes desconocidos porque después de 1945,  el régimen franquista no dejó de «borrar» pruebas de sus estrechas relaciones.

El franquismo «vistió» la visita de viaje de cortesía, pero el jefe de las SS vino para otras cuestiones, evidentemente. Abordaría temas relacionados con la seguridad a la hora de organizar el encuentro entre ambos dictadores , aunque es cierto que Himmler también tenía por objetivo tratar las crecientes relaciones policiales hispano-germanas. 






Los informes oficiales del franquismo dieron la impresión de que «la visita del Himmler era principalmente una escapada turística». Visitó San Sebastián y Burgos , se entrevistó con Franco en El Pardo y lo llevaron a Toledo a visitar El Alcázar y a una corrida de toros en su honor.  Visitó el Prado y el museo arqueológico de Madrid, estudió meticulosamente un mapa de las invasiones bárbaras y le pidió al director del museo varias copias de algunos materiales allí expuestos.

Había creado la «Ahnenerbe», sociedad presidida por el propio Himmler que trataba de demostrar mediante la arqueología y otras disciplinas la supuesta superioridad de la raza aria. Según sus propias anotaciones : «... uno todavía puede ver en las fisionomías del norte de España rastros de sangre alemana que ha ido perdiendo el Reich a lo largo de los siglos». Himmler creyó ver en España «rastros» de esa raza aria superior que el nazismo ensalzaba. 




Gran creyente de las ciencias ocultas , el viaje de Himmler a España también tuvo un carácter ocultista, que quedó reflejado en algunas anotaciones de su agenda personal durante las visitas a las excavaciones visigodas en Segovia, al monasterio de El Escorial en Madrid, a la judería de la ciudad de Toledo y al monasterio de Montserrat. Himmler trató de convencer a los monjes de que la «Moreneta»,  pese a su color de piel, ocultaba en la finura de sus facciones rasgos claramente arios. 


Gracias al testimonio entre otros de Andreu Ripol del monasterio de Montserrat, por entonces joven fraile que hablaba perfecto alemán, se ha podido saber que Himmler (obsesionado por todo tipo de crónicas, estudios y literaturas fantásticas), creyó poder encontrar el Santo Grial. e iba determinado a rescatarlo, para así dotar al nazismo de poderes mágicos con los que ganar la guerra y dominar el mundo.

(Fuentes: La Vanguardia,Wikimedia Commons,Nazis en Madrid. El País)



El hombre que trajo a Goya, Charlot, Cernuda y María Zambrano a los pueblos de Cádiz

Antonio Gálvez con un grupo de alumnos

Antonio Gálvez Jiménez, maestro de Villaluenga del Rosario, Cádiz, tenía 44 años cuando fue fusilado en Jerez de la Frontera en agosto de 1936.

Mientras en 1931 Juan Ramón Jiménez creaba el «Patronato de las Misiones Pedagógicas» y Federico García Lorca inauguraba la biblioteca de su pueblo natal, Antonio Gálvez se esforzaba para paliar los estragos de un analfabetismo voraz que sólo en la provincia de Cádiz alcanzaba a la mitad de la población e incluso en algunas localidades gaditanas la tasa alcanzaba el 76% a principio de los años 30.



Desde la más remota aldea serrana, este maestro nacional, sin afiliciación política pero con una férrea conciencia solidaria heredada de su padre, también docente, no solo defendía su pequeña escuela pública como esencia del progreso, sino que promovía una educación encaminada a conseguir una sociedad más justa que, además sacara del aislamiento social, económico y cultural a pueblos como el suyo.

El maestro de Villaluenga incluso fundó en 1929 el «Coto Forestal de Previsión Infantil Fernando Portillo», administrando bienes públicos naturales para  rentabilizarlos y destinar los recursos, a los niños y niñas más necesitados.

Foto de familia de la colonia escolar portuense
liderada por el maestro Antonio Gálvez

En esos años de efervescencia de las «Misiones Pedagógicas», un proyecto cultural español patrocinado por el Gobierno de la II República,  Antonio Gálvez Jiménez pasó a convertirse en el responsable  de una iniciativa que iba a llevar por los pueblos gaditanos a intelectuales como Luis Cernuda y María Zambrano, cargados de libros, gramófonos, teatro, rollos de celuloide por los que desfilaba Charlot y hasta reproducciones a tamaño natural de las pinturas de Goya y Velázquez..

Texto y dibujo de un alumno de las «Misiones Pedagógicas» 
tras ir a ver el mar

En la madrugada del 12 al 13 de agosto de 1936, tras ser conducido preso hasta el Alcázar de Jerez, fue fusilado. Sus restos, pese a los intentos del sacerdote allí presente por darles cristiana sepultura,  permanecen en algún punto de la zona de la campiña jerezana conocida como «La Trocha».

Su familia recibió tras el fusilamiento tres documentos, uno de ellos su testamento,  y un paquete de Ideales, los cigarrillos que le acompañaron hasta el final. Su asesinato sigue impune.

(Fuente: La Voz del Sur, Diputación de Cádiz)

María Antonieta

Retrato de María Antonieta en camisa de vestir. 1783.
Pintado por Louise Élisabeth Vigée-LeBrun

La figura de María Antonieta, la última reina del Antiguo Régimen francés, ha provocado múltiples opiniones pero pocas veces ha dejado indiferente. 

María Antonia Josefa Juana de Habsburgo-Lorena nació en Viena el 2 de noviembre de 1755. Fue la decimoquinta y penúltima hija del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Francisco I y su esposa, María Teresa I.


Creció junto a sus diez hermanas y cuatro hermanos en los palacios vieneses de Hofburg y Schönbrunn bajo una estricta educación por parte de ayas y gobernantas controladas en todo momento por la emperatriz. La pequeña María Antonieta era una niña muy graciosa pero para nada disciplinada ni predispuesta a la educación o a las normas. 

Su madre, María Teresa había sufrido mucho para conseguir el trono imperial de su padre y no dudó en utilizar a su hijos e hijas para afianzar sus alianzas europeas y la pequeña María Antonieta no sería una excepción. Decidió que su hija conseguiría afianzar la alianza con Francia tras la Guerra de los Siete Años, así que la pequeña María Antonieta fue prometida al delfín Luis Augusto, nieto de Luis XV y futuro Luis XVI.

Retrato de María Antonieta.
Atribuido a Martin van Meytens.
Palacio de Schönbrunn, Viena.


María Antonieta de Austria a los trece o catorce años,
tocando el clavecín (óleo de Franz Xaver Wagenschön)

El 13 de junio de 1769 tuvo lugar la petición de mano por parte del embajador francés en Viena. Conocida la noticia en Francia, la pequeña futura reina empezó a ser conocida con el sobrenombre despectivo de la «austriaca».

El 17 de abril de 1770 María Antonieta firmó su renuncia a los derechos sobre el trono de sus padres y cuatro días más tarde marchaba hacia su nuevo destino. Tenía 14 años. 



El 16 de mayo se casaba en Versalles con el joven «delfín» de poco más de 15 años, un joven de mirada miope y poco agraciado físicamente.  

El "delfín" de Francia en 1769,
futuro Luis XVI, 
pintado por Louis-Michel van Loo. .

Los primeros años en la corte de Versalles los vivió María Antonieta como había vivido en Viena: feliz, desinteresada y ajena a cualquier obligación... Llegó incluso a tener la osadía de menospreciar a la favorita del rey Luis XV, Madame du Barry, algo escandaloso en una corte que había aceptado durante siglos la figura de la favorita del rey.

 Luis XV

Madame du Barry 

Cuando el 10 de mayo de 1774, Luis y María Antonieta fueron proclamados reyes de Francia, tenían respectivamente 20 y 19 años. La pareja llevaba una vida más o menos alejada el uno del otro, acercándose para cumplir con su obligación fallida de dar a la corona un heredero, hecho que no sucedería hasta años más tarde. 


La Cámara de la Reina





La vida cotidiana en Versalles fue relatada por carta a su madre. María Antonieta, comentaba que despertaba sobre las 9 o las 10, cada mañana recibía a su modista, Rose Bertin, para elegir lo que ponerse,.se vestía, realizaba rezos matinales, desayunaba y acudía a los apartamentos reales para encontrarse con el Rey. Sobre las 11 recibía al peluquero y a las 12 acudía a misa con el Rey y su familia.

Tras la misa se procedía al almuerzo, que era público y presenciado por la corte, y luego se retiraba a sus aposentos para leer, escribir o hacer labores. Visita a los aposentos de los familiares, visita al Rey y clases musicales a media tarde. Paseo por los jardines a media tardé, juego de cartas y relaciones sociales hasta la cena, que duran más o menos según esté o no el rey. Pequeño reposo tras la cena, en espera de la llegada del rey, para dormir sobre las 11. 


Mientras que el nuevo rey intentaba esforzarse por aprender los entresijos del gobierno, María Antonieta disfrutó de su nueva posición para seguir con sus fiestas, burlarse de su marido y enemistarse con las principales familias de la aristocracia más antigua de Francia. Su actitud alimentaría la circulación de historias sobre ella entre los pasillos de palacio y a través de panfletos.

Luis XVI, pintor Nicolas André Monsiaux














Vivió de espaldas a la realidad social que la rodeaba, ignorando la evolución de los tiempos, consagrando muchas horas del día a su complicadísima indumentaria o a entretenerse con juegos y diversiones. Lo hizo en un Versalles que era el paradigma de la superficialidad, un hermoso artificio tras el que se escondían intrigas políticas y vicios privados.

En 1780 mucha gente murió de hambre en Francia mientras Maria Antonieta compró 170 vestidos en un año. En 1783 los sin hogar de Paris llegaron a 500.000 y sin embargo en el mismo año Maria Antonieta compró 200 pares de zapatos. Los franceses empezaron a llamarla " Madam Déficit".




El 19 de diciembre de 1778,  María Antonieta cumplió con su principal deber como reina: tuvo su primer hijo, una niña a la que llamó María Teresa. La pareja tuvo tres hijos más: Luis José Javier Francisco, de salud delicada que falleció a los diez años; en 1785 tendría su tercer hijo, el futuro Luis XVII de Francia, y un año después nacería su última hija, María Sofía, que moriría con un año de vida.

Cumplido su principal deber, a pesar de que su actitud cambió ligeramente queriendo cuidar de sus hijos personalmente y haciendo crecer en ella su instinto maternal, no abandonó sus veladas y fiestas en el bello «Petit Trianon» dentro del jardín de Versalles. 




El «Petit Triaron» era un pequeño palacio rodeado de jardines de estilos variados (construido entre 1762 y 1768) y que tras la muerte de su abuelo, Luis XVI ofreció como regalo de boda a su joven esposa María Antonieta. Allí ella creó un mundo personal e íntimo.

Axel de Fersen., militar sueco
amante de 
María Antonieta 

Con el paso de los años, las críticas hacia ella fueron en aumento. La animadversión hacia la reina por parte de los propios cortesanos contribuyó a incentivar esas críticas, cuando dejó que se filtrara su supuesta relación con un atractivo militar sueco llamado Axel de Fersen

A las puertas de la Revolución Francesa, María Antonieta tomó conciencia de la importancia de su figura. Se volcó en la educación de sus hijos e intentó colaborar con su marido en el gobierno cada vez más deteriorado del país. Ya era demasiado tarde.




Después de la proclamación de la monarquía constitucional y de la república, los acontecimientos  revolucionarios se aceleraron. Luis XVI y su esposa e hijos decidieron huir al extranjero.





Luis XVI y su familia son devueltos a París
tras ser capturados en Varennes.
Artista: Jean Duplessis-Bertaux.

La fuga a Varennes fue un momento crucial de la Revolución francesa, en su intento de escapar de París la noche del 20 al 21 de junio de 1791, la familia real consiguió llegar a la pequeña ciudad de Varennes-en-Argonne, donde fueron detenidos y devueltos a París.



Arresto de María Antonieta, de William Hamilton.
Museo de la Revolución Francesa.


El 21 de enero de 1793 moría guillotinado Luis XVIDeclarada culpable de alta traición, María Antonieta fue condenada y guillotinada el 16 de octubre de 1793.

(Fuentes: Mujeres en la Historia, Visitar Versalles, La vida diaria de María Antonieta, National Geografic, El País, La Vanguardia, World History Encyclopedia)