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«Después de la verdad, nada hay tan bello como la ficción».
~Antonio Machado~
Un poco de música, cine, arte, frases, historia, recuerdos y nostalgias ... ¡Cosas mías! (Y tuyas, si quieres)
Cuenta una leyenda tibetana, que un día un maestro preguntó a su alumnado lo siguiente: ¿Por qué las personas se gritan cuando están enojadas?
Los alumnos pensaron unos momentos:
-Porque perdemos la calma -dijo uno-, por eso gritamos.
-Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? preguntó el maestro; ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?
Los alumnos dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía a su maestro. Finalmente él explicó:
-Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.
Luego preguntó: -¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?
Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente… ¿Por qué? Porque sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña...Y cuando el amor es más grande , finalmente, no necesitan ni siquiera susurrar. Solo se miran y eso es todo"
Cuando discutamos no dejemos que nuestros corazones se alejen. No digamos palabras que nos distancien más. Llegará un día que la distancia sea tanta que no encontraremos más el camino de regreso.
Si las huellas dactilares dan identidad a nuestros dedos , entonces las miradas son las encargadas de representar el alma de las personas.
Las miradas funcionan como vía directa, y sin escalas, a la esencia de cada uno. Las miradas casi siempre dicen lo que deben decir , que es, ni más ni menos, que la verdad del corazón.
En la mirada se imprime lo más personal de cada uno, con reflejos o matices que funcionan como letras y sílabas del lenguaje interior.
Las miradas son representaciones impresionistas de un todo abstracto, invisible …que alberga tanta magia como misterio.
Son ventanas de nuestro interior, mirillas por donde uno puede percibir los sentimientos de las personas.
En las miradas se hace corpóreo lo que no se puede tocar.
Cuando una alegría o una tristeza son tan grandes y parece que nuestro corazón está a punto de explotar, con tal fuerza que es irresistible para nuestro cuerpo, entonces comienza a derretirse nuestra mirada en forma de llanto.
Las miradas fascinan por su encanto, por su transparencia, por su poder de enamorar en segundos, de cautivar en milésimas, y de pedir perdón ...En un tiempo que ni los relojes pueden medir.
__M.A.C. Personal_Cuando Gandhi estudiaba Derecho en Londres, un profesor de apellido Peters le tenía mala voluntad; pero, el alumno Gandhi nunca le bajó la cabeza y eran muy comunes sus encuentros:
Un día Peters estaba almorzando en el comedor de la Universidad y el alumno viene con su bandeja y se sienta a su lado; el profesor, altanero, le dice: "Joven Gandhi, Ud. no entiende! Un puerco y un pájaro, no se sientan a comer juntos"; a lo que Gandhi le contesta: " Esté Ud. tranquilo profesor, yo me voy volando" y, se cambió de mesa...
El Señor Peters verde de rabia, decide vengarse en el próximo examen; pero, el alumno responde con brillantez a todas las preguntas...
Entonces, le hace la siguiente interpelación: "Gandhi, Ud. va caminando por la calle y se encuentra con una bolsa, dentro de ella está la sabiduría y mucho dinero, ¿cuál de los dos se lleva? "... Gandhi responde sin titubear: "¡Claro que el dinero, profesor!" El profesor sonriendo le dice " Yo, en su lugar, hubiera agarrado la sabiduría, ¿no le parece?"... a lo que Gandhi responde: " Cada uno toma lo que no tiene profesor"...
El profesor Peters, histérico ya, escribe en la hoja del examen: "IDIOTA" y se la devuelve al joven Gandhi... Gandhi toma la hoja y se sienta... Al cabo de unos minutos se dirige al profesor y le dice: "Profesor Peters, Ud. me ha firmado la hoja, pero no me puso la nota..."
Con los años y la experiencia una aprende a expresar lo que siente con gestos y con palabras, y es bonito, porque opino que los sentimientos hay que expresarlos, decirlos…que si no se dicen … parece como si fuesen sólo humo.
Cuando quiero a alguien, necesito decírselo, decirle “te quiero” , entonces el sentimiento parece que se hace más real al compartirlo.Decir un “te quiero” a la persona por la que tienes ese sentimiento es la máxima expresión de complicidad con ella.
Decir un “perdóname” o un “lo siento” cuando es necesario me parece que es uno de los gestos más honestos que existen. Muchas veces una se debe tragar el orgullo y pedir disculpas a esa persona a la que hemos hecho daño, seguramente sin maldad.
Con los años he aprendido el valor de las palabras y lo importante que es saber decirlas, encontrar el momento y las expresiones adecuadas.
Así mismo, como importantes son las palabras, también lo es el “silencio”. Encontrar el equilibrio entre lo que decir y lo que callar. Todo eso forma parte del mismo juego. “Existe un lenguaje que va más allá de las palabras.”
No hace falta decir todo lo que uno piensa a borbotones, sin más ¿Para qué? (La palabra una vez hablada, vuela y no regresa).
Por supuesto hay cosas que una siempre se guarda sólo para sí, forma parte de nuestro “rinconcito” particular . Cosas que no queremos decir ni compartir con nadie. Y es justo que sea así, porque posiblemente no encontremos palabras con las que expresarlas o bien simplemente son nuestras solamente y así queremos que sigan siendo. Y es ahí donde empieza esa conversación con una misma.
_M.A.C. ( Personal)_